la frase del mes

"La física es como el sexo. Seguro que tiene una utilidad práctica, pero no es por eso que lo hacemos" Richard Feynman

Un reloj de sol y luna

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El hombre ha sentido fascinación por la inmensidad e inmutabilidad del cielo nocturno desde los tiempos sin memoria, edades casi mitológicas de las que dan fe los toscos monumentos de piedra que aún hoy se burlan del fluir del tiempo. Arropados como están por el halo de misterio en que los ha sumido su mutismo milenario, sólamente su presencia nos recuerda aquel remoto pasado en que comenzamos a gritarle a un mundo indómito: "he aquí el Hombre".

En Stonehenge pudo nacer un dios olvidado pero para acceder a él no es necesario iniciarse en ningún misterio, sino salir de Londres por la A-4 hasta conectar con la A-303 y recorrer hora y media de colinas y cultivos. A este crómlech de entre cuatro mil y cinco mil años de antigüedad se le han atribuido no pocas funciones y su finalidad no ha encontrado todavía consenso académico. Sin embargo, se acepta la teoría según la cual Stonehenge, además de templo de culto lunar, sirvió como predictor de eclipses.

Esta hipótesis fue formulada a finales de los setenta por el astrónomo y matemático Fred Hoyle, padre de la teoría del Big Bang, en base a una imaginativa interpretación de los 56 hoyos dispuestos en anillo que cercan el complejo, los llamados "hoyos de Aubrey".

Al parecer, los 56 hoyos de Aubrey servían de trayecto a dos postes que se insertaban en ellos. Uno representaba el Sol en la eclíptica* y se movía en sentido antihorario dos huecos cada trece días; de modo que completaba una vuelta completa al cabo de 28 movimientos que, espaciados trece días cada uno, suman un período de 364 días, un año. Otro poste simbolizaba la órbita lunar. Su posición se fijaba en correspondencia con la luna llena y cada día, en sentido antihorario también, se desplazaba dos hoyos; completaba la vuelta 28 días después, es decir, un mes lunar. Cuando los dos postes coincidieran en un mismo hoyo, se produciría un eclipse.

Stonehenge como predictor de eclipses goza de una increíble precisión que respalda la elegante y atractiva hipótesis propuesta por el astrofísico Hoyle. De ser cierta, se sumaría a los motivos por los cuales el c0njunto megalítico ilustra el ingenio y la capacidad constructiva con que el ser humano ha irrumpido en la historia del planeta.

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* Línea que representa la trayectoria aparente del Sol alrededor de la Tierra.

2 comentarios:

Fran dijo...

Sin palabras, no sabía que fuera tan tan antiguo y fuera tan sofisticado. Me quito el sombrero :O

Adriana dijo...

Definitivamente Stonehenge es lo más grandioso, es una maravilla,sueño con estar ahi un 21 de junio