




de un divulgador de baja condición
donde hemos exagerado el efecto. Cuando este proceso se repite una y otra vez a lo largo de tanta distancia, se produce el citado enrojecimiento de las estrellas. Las cortas longitudes de onda han sido dispersadas en mayor proporción que las rojas, de forma que se ha eliminado color azul de la luz procedente de las estrellas. Es el mecanismo que explica también el color azul del cielo y ligeramente amarillo del sol*.
Pero imaginemos que la luz atraviesa una región del espacio especialmente densa en estos elementos dispersores acumulados, como hemos indicado antes, en nubarrones de materia. El resultado es que la luz de las estrellas de fondo queda completamente bloqueada, absorbida, dando lugar a la extinción interestelar que se manifiesta en nebulosas oscuras como la que de pequeño llamaba mi atención, y sugiriendo a simple vista un defecto de estrellas en esa región, como si el espacio tuviera lagunas estelares. Pero también puede suceder que la densidad de la nebulosa no sea lo suficientemente alta como para bloquear la luz; es el caso de las nebulosas de reflexión. En su seno, la luz de las estrellas ocultadas y cercanas es desprovista de sus longitudes de onda cortas, de sus tonos azules y, por expresarlo de alguna manera, reverberan en la nube hasta ser finalmente reflejados. Es muy similar a lo que sucede en la atmósfera terrestre*.
Gracias a la presencia de estos nubarrones interestelares, podemos fotografiar escenarios tan impresionantes como la Pipa o la siguiente, la Nebulosa Trífida, compuesta tanto por nebulosas oscuras, de reflexión -el halo azulado- como de emisión -rojiza... aunque ésta última, será otra historia.
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*Dedicaremos otra entrada al azul del cielo y rojizo al atardecer.
El enlace metálico es uno de los mecanismos citados. Un gran número de átomos del mismo elemento se deshace de sus electrones más externos, más alejados del núcleo, ¿consecuencia?, quedan todos ellos cargados positivamente -iones positivos o cationes- y embebidos en una nube de electrones que pululan a placer entre éstos, que por decirlo de alguna manera se "han anclado" en sus posiciones conformando una red iónica; algo así como lo que se representa en el esquema anterior, pero en tres dimensiones.
El concepto de enlace metálico introducido sustenta el modelo de Drude. La conducción eléctrica exige flujo de electrones, es decir, que los electrones ambulantes que se desplazan caóticamente por doquier entre los inoes positivos anclados se muevan todos en una misma dirección y sentido. La intensidad de corriente es la cantidad de carga neta que atraviesa la unidad de superficie perpendicular a su desplazamiento por unidad de tiempo. Orientamos el desplazamiento de los electrones en una dirección y sentido mediante la aplicación de un campo eléctrico externo -constante y uniforme- consiguiendo así un desplazamiento neto no nulo de los electrones... EN OTRAS PALABRAS:
Imaginad una tabla de madera... ¡¿una tabla de madera?!... sí, sí, una tabla de madera. La tabla de madera simboliza el espacio. En ella hemos clavado muy ordenadamente unos cuantos clavos, que vienen a ser los iones anclados que configuran la red metálica. Y entre ellos hemos esparcido canicas muy pequeñas. Aplicar un campo eléctrico es como inclinar la tabla de madera: todas las canicas se deslizan hacia abajo. Hemos conseguido un movimiento unidireccional y de sentido único para todas las canicas/electrones dentro de la red de iones/clavos mediante la inclinación de la tabla/aplicación de un campo eléctrico en el espacio.
Siga ahora, quien lo desee*, la trayectoria de una de esas canicas/electrones como representativa de todas las demás. Una de esas canicas comenzará su descenso libremente hasta que choque con uno de los clavos, momento en que toda su energía cinética se disipa en la colisión, esto es, la canica choca y se para, pero inmediatamente se vuelve a poner en movimiento debido a la inclinación de la tabla de madera. Vuelve a chocar con otro clavo y se repite el proceso. La aplicación del campo eléctrico desplaza los electrones a través de la red, pero es inevitable que choquen con los iones anclados que la forman. Drude aplica la segunda ley de Newton, F=ma, y escribe la ecuación del movimiento de un electrón. Tras integrarla, supone que el tiempo promedio entre colisión y colisión es constante. Obtiene una expresión para la velocidad media de los electrones -velocidad de deriva- y la sustituye en la relación constitutiva de los medios no aislantes. Se obtiene así una expresión para la conductividad del medio en función de la carga, del tiempo entre colisiones, de la masa de la carga y de la densidad de carga. Para los intrépidos, unas pinceladas matemáticas de mi puño y letra:
*A partir de esta línea procedemos a un bla-bla matemático dirigido a quienes tienen algo de experiencia con el electromagnetismo.
Pero esto no puede alargarse indefinidamente, llegará un momento en que el hidrógeno se acabará. Afortunadamente para nosotros, esto no ocurrirá ni hoy ni mañana, sino dentro de unos cuantos millones de años (miles de millones de años).
Conforme disminuya la cantidad de hidrógeno del núcleo (en el Sol lo hará muy gradualmente) la envoltura gaseosa irá aumentando junto con su luminosidad. El Sol se convertirá en una gigante roja.
En su fase de gigante roja, el sol engullirá gran parte del sistema solar
Es aquí, en su conversión a gigante roja cuando el Sol se tragará gran parte del sistema solar, incluyendo la Tierra. Considerado por muchas civilizaciones como un dios, se encargará de acabar con los seres humanos si es que para entonces no se han colonizado planetas que estén fuera del sistema solar o nosotros nos hemos matado unos a otros. La humanidad desaparecerá de la faz del cosmos sin más legado que las señales de radio que se envían con la esperanza de acabar con la soledad que nos rodea, y más importante, vencer al olvido.
…Pero dejemos de divagar y volvamos al Sol.
El núcleo de hidrógeno irá transformándose en uno más denso de helio, y cuando se llegue a las condiciones para que se queme el helio, el calor generado no hará aumentar la presión suficientemente como para regular esa subida de temperatura y se producirá una reacción en cadena donde se quemará el 1% de todo el helio en unos pocos segundos. A este fenómeno se lo conoce como “flash de helio”, y puede suponer la pérdida de masa de la estrella por irregularidades.
Alrededor del núcleo de helio se forma una capa de hidrógeno sometida a fuerzas nucleares que se llama capa activa. Cuando se agota el helio del núcleo comienza a quemarse la capa activa alrededor de un núcleo “muerto”. Estas reacciones son muy inestables y provocan un gran viento solar que terminará con la expulsión de la envoltura de la estrella. El núcleo que queda estará formado por carbono y oxígeno rodeado de las capas activas de helio e hidrógeno. Así se forma una enana blanca.
La envoltura se irá alejando formando una nebulosa planetaria y arrastrando todo lo que el Sol no engulla en su fase de gigante roja.
El único destino que le quedará al Sol será enfriarse gradualmente hasta apagarse.
Creo que ahora es el momento de explicar por qué he puesto e el título regreso al futuro. Pese a que aún quedan muchos millones de años para que esto ocurra, no es la primera ni será la última. Lo que para nosotros aún está por venir hay estrellas que ya lo han vivido, por ejemplo, la nebulosa Anular en la constelación de Lyra se formó a partir de una estrella que sufrió los mismos procesos, o muy parecidos, que sufrirá el Sol.
La nebulosa Anular son los restos de una antigua estrella
por G.T.E. para Deliquios
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