Algo propio e instintivo de los perros es lamerse sus heridas, siempre se ha dicho que es para desinfectarlas algo discutible dada la cantidad de gérmenes que se coleccionan en la boca. De hecho, es fácil ver a esos perros parabólicos tras las operaciones veterinarias, con sus embudos de plástico que evitan esto mismo.

Siendo el único recurso en su hábitat natural que tienen para limpiarse sus heridas, resulta útil para eliminar contaminantes mayores. Lo mismo nos ocurre con nosotros, introducir saliva humana en una herida abierta provoca una entrada masiva de bacterias indeseables que puedan provocar una infección y ponernos en riesgo a algo que se hubiera quedado en un disgusto puntual con agua y jabón. De hecho, se suele decir que suele ser más peligrosa la mordedura de un ser humano que de un perro (mientras no tenga la rabia).